La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNULD)

¿Qué es la CNULD?

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) fue adoptada en 1994 y entró en vigor en 1996 como el principal instrumento jurídico internacional para abordar de manera integral la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía, especialmente en las regiones más afectadas como África, Asia y América Latina. Actualmente cuenta con 197 Partes, incluyendo a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas y la Unión Europea. La Convención reconoce que la desertificación es un problema global con profundas implicaciones ambientales, sociales y económicas, particularmente en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, donde viven algunas de las poblaciones más vulnerables del planeta.

El órgano de toma de decisiones de la CNULD es la Conferencia de las Partes (COP), que se reúne cada dos años y donde los países Parte evalúan el progreso alcanzado, actualizan sus compromisos y adoptan decisiones orientadas a la implementación efectiva de la Convención. En el marco de estas reuniones, se han impulsado compromisos estratégicos como la Neutralidad en la Degradación de Tierras (LDN, por sus siglas en inglés), establecida como una meta voluntaria por los países para lograr un balance entre la degradación y la recuperación de tierras hacia 2030, en concordancia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El enfoque LDN se define como el estado en el que la cantidad y calidad de los recursos terrestres necesarios para sostener las funciones ecosistémicas y garantizar la seguridad alimentaria se mantienen estables o aumentan dentro de marcos espaciales y temporales determinados. Este concepto implica una combinación de medidas para evitar, reducir y revertir la degradación de tierras, siguiendo una jerarquía de respuesta que prioriza la prevención como la opción más costo-efectiva. 

El marco conceptual científico de LDN, desarrollado por la interfaz ciencia-política de la CNULD, establece que la neutralidad debe alcanzarse mediante el contrabalanceo entre pérdidas y ganancias de capital natural en cada tipo de tierra, evaluado a través de tres indicadores globales: cobertura del suelo, productividad de la tierra y reservas de Carbono Orgánico en el Suelo (COS).

Ecuador, como Parte de la CNULD desde 1997, ha asumido un rol activo en la implementación de acciones para combatir la degradación de tierras y enfrentar los efectos de la sequía. Actualmente, el país se encuentra elaborando su Plan de Acción Nacional de Neutralidad en la Degradación de la Tierra (PAN-NDT), el cual establecerá un conjunto de metas y líneas estratégicas que reflejarán el compromiso nacional frente a la Convención y ante la comunidad internacional para hacer frente de manera integral y sostenible a la degradación de la tierra.

Conoce más en el sitio oficial de la CNULD: https://www.unccd.int/es

¿Objetivo de la CNULD?

La CNULD busca mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la degradación de la tierra y restaurar la productividad de los ecosistemas mediante enfoques sostenibles. Además, fomenta la cooperación internacional y la participación activa de comunidades locales para enfrentar los retos de la desertificación y la sequía.

Desde su entrada en vigor en 1996, ha promovido la adopción de políticas y estrategias globales para abordar estos desafíos, reconociendo la relación entre la degradación de la tierra, la pobreza, la seguridad alimentaria y el cambio climático.

Ecuador y la CNULD

Ecuador es parte de la CNULD desde 1997 y ha asumido el compromiso de implementar acciones que reduzcan la degradación de suelos y mitiguen los impactos de la sequía. Dado que el país cuenta con zonas vulnerables en regiones como la Costa y la Sierra, la CNULD ha sido un marco estratégico para fortalecer su capacidad de respuesta ante estos desafíos.

 

A través del Plan Nacional de Sequía, Ecuador prioriza acciones como:

Áreas Clave de Trabajo de la CNULD

La desertificación y la sequía son amenazas globales que impactan directamente la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y la biodiversidad. La CNULD es esencial para enfrentar estos retos, promoviendo un manejo sostenible de la tierra y fomentando un desarrollo inclusivo y resiliente.

En Ecuador, la implementación de la CNULD no solo contribuye a proteger su rica biodiversidad y suelos productivos, sino también a fortalecer el bienestar de las comunidades que dependen de ellos. Este compromiso refuerza el rol del país en la construcción de un futuro más sostenible, inclusivo y preparado para enfrentar los desafíos del cambio climático. Conoce más en: https://www.unccd.int/