Mitigación del Cambio Climático
Ecuador, aunque no es un emisor significativo de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel global, ha asumido de manera voluntaria el desafío de contribuir a la mitigación del cambio climático. A través del Plan Nacional de Mitigación del Cambio Climático (PLANMICC), el país ha trazado una hoja de ruta para avanzar hacia un desarrollo sostenible y bajo en carbono, impulsando una transición justa que priorice la inclusión social, la equidad y la generación de empleo verde.
El PLANMICC establece condiciones habilitantes para implementar medidas que reducen las emisiones de GEI en los sectores priorizados por la Estrategia Nacional de Cambio Climático, los cuales se describen a continuación:

El sector Energía fue el mayor emisor de GEI en 2018 con 38.400 Gg CO₂eq (51 % del total nacional). El 95 % de estas emisiones provino de la quema de combustibles, principalmente en el transporte terrestre (52 %), seguido de la generación eléctrica (18 %) y sectores como el residencial, comercial y manufacturero. A pesar de que el 75 % de la electricidad se genera con fuentes renovables, el consumo energético nacional aún depende en un 79 % de combustibles fósiles. La vulnerabilidad ante eventos climáticos como sequías afecta la generación hidroeléctrica, provocando racionamientos. La falta de inversión en infraestructura y la alta demanda refuerzan la dependencia de fuentes contaminantes. Superar estos desafíos implica una transición energética justa, con mayor uso de energías limpias, equidad en el acceso y participación de todos los sectores económicos, promoviendo seguridad energética, reducción de emisiones y responsabilidad empresarial con enfoque nacional.

En 2018, el sector Agricultura emitió 15.699,44 Gg CO₂eq, lo que representa el 20,8 % del total nacional. Las principales emisiones provienen del metano (66 %), generado por la fermentación entérica del ganado, y del óxido nitroso (33 %), asociado al uso de fertilizantes nitrogenados. El sector se divide en dos categorías principales: Ganado (63,81 %), donde predomina la fermentación entérica, y Fuentes agregadas no-CO₂ de la tierra (36,19 %), que incluye emisiones por aplicación de urea, encalado, cultivo de arroz y quema de biomasa. Estas emisiones están estrechamente ligadas a prácticas agrícolas y pecuarias tradicionales, las cuales deben ser transformadas hacia modelos más sostenibles. El uso eficiente de insumos, la gestión adecuada del estiércol y la mejora de prácticas productivas son esenciales para reducir emisiones y fortalecer la resiliencia del sistema alimentario, considerando además su relevancia en la seguridad alimentaria y en el sustento de millones de personas.
El sector de Uso de Suelo, Cambio de Uso de Suelo y Silvicultura (USCUSS) reporta tanto emisiones como absorciones. En 2018 generó 40.932 Gg CO₂eq en emisiones y absorbió 24.650 Gg, con un saldo neto de 16.283 Gg CO₂eq, equivalente al 21,6 % del total nacional. La pérdida de cobertura boscosa por expansión agropecuaria, especialmente hacia tierras de cultivo, explica el 87,77 % de las emisiones del sector. En contraste, las tierras forestales que permanecen como tales constituyen la principal fuente de absorción. Este balance evidencia el potencial del sector para mitigar el cambio climático si se implementan acciones que frenen la deforestación y fortalezcan la restauración ecológica. Ecuador cuenta con un alto porcentaje de su territorio cubierto por bosques (49,9 % en 2020), lo que refuerza su capacidad como sumidero de carbono. El manejo sostenible del territorio y la planificación del uso del suelo son claves para transformar el sector en un aliado estratégico de la acción climática nacional.

El sector de Procesos Industriales y Uso de Productos (IPPU) emitió 2.403,7 Gg CO₂eq en 2018, equivalente al 3,2 % de las emisiones nacionales. Las emisiones provienen de transformaciones químicas y físicas en procesos productivos, especialmente en la industria de los minerales (97,3 % del total del sector), con la producción de cemento como fuente dominante. También se incluyen emisiones por producción de cal, vidrio, hierro, acero y uso de productos con compuestos químicos como lubricantes, refrigerantes y aerosoles. Aunque Ecuador no cuenta con grandes industrias emisoras, el uso de insumos industriales genera impactos relevantes. El total de emisiones del sector corresponde a dióxido de carbono. Este contexto exige promover procesos industriales más limpios, reducir el uso de insumos emisores y fomentar la innovación tecnológica para limitar la huella de carbono del sector manufacturero, sin comprometer la competitividad ni el crecimiento económico sostenible.

En 2018, el sector Residuos emitió 2.540,8 Gg CO₂eq (3,4 % del total nacional), derivado de la descomposición de materia orgánica en residuos sólidos y del tratamiento de aguas residuales. El 58,1 % de las emisiones provino de residuos sólidos gestionados, mientras que un 21,7 % correspondió a residuos no gestionados. Las aguas residuales domésticas e industriales aportaron el resto. En 2019 se recolectaron más de 12.600 toneladas de residuos sólidos diarios, pero solo el 13,5 % fue clasificado. El aumento en la generación de residuos, impulsado por el consumo urbano, incrementa la presión sobre los sistemas de gestión. La descomposición anaeróbica genera metano, mientras que el tratamiento inadecuado de aguas produce óxidos de nitrógeno. Para reducir emisiones, es crucial mejorar la infraestructura de recolección diferenciada, fomentar el compostaje, implementar tecnologías limpias para el tratamiento de residuos y fortalecer políticas de economía circular, con especial atención en las grandes ciudades.
Sistemas y Herramientas
Articulación Interinstitucional
El análisis de los sectores priorizados permite evidenciar la magnitud del desafío que enfrenta Ecuador para alcanzar una trayectoria de desarrollo baja en emisiones. Cada sector presenta particularidades técnicas, económicas y sociales que requieren un abordaje diferenciado y articulado. Sin embargo, todos comparten la necesidad de fortalecer la planificación, la inversión en tecnologías limpias, la mejora de capacidades institucionales y la consolidación de marcos habilitantes que permitan escalar soluciones efectivas.
El PLANMICC reconoce que la mitigación no puede desvincularse de la realidad territorial y productiva del país, por lo que plantea acciones específicas que respondan a los patrones de emisión más relevantes, priorizando al mismo tiempo la sostenibilidad, la justicia social y la resiliencia climática.
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